Comprendiendo España

Inicio » Literatura » “Yo cuando veo olivares, ya sé dónde le duele al pueblo”: Tierra de olivos, de Antonio Ferres, 1964 (Córdoba, Jaén, Granada)

“Yo cuando veo olivares, ya sé dónde le duele al pueblo”: Tierra de olivos, de Antonio Ferres, 1964 (Córdoba, Jaén, Granada)

Entradas recientes

Blog Stats

  • 34,541 hits

La rebusca entre la literatura que se quedó olvidada en el campo nos ha llevado en esta ocasión a una obra del madrileño Antonio Ferres: Tierra de olivos. Se publicó en 1964 y no se volvió a reeditar hasta 2004, cuando el género del realismo crítico o realismo social al que se adscribió en su momento había caído en desgracia hacía ya mucho tiempo.

No podía ser de otra forma; la obra de Ferres describe una Andalucía –en aquellos años en que los intelectuales españoles sentían la necesidad de salir de Madrid y acercarse al Sur— que no casaba bien con la imagen de la España modernizada que se construyó desde los años setenta al calor de un crecimiento basado en el turismo y la especulación inmobiliaria. Pero –cosas del destino- todo aquel crecimiento se vino abajo y resulta que al “descubrir” hoy esta obra casi 50 años después de su publicación, la encontramos actual y vigente, salvando las distancias entre una época y otra. Porque muchas cosas han cambiado, pero hay muchas cosas que, lamentablemente, se mantienen.

Tierra de olivos

Construye, Ferres, el relato en forma de crónica de un supuesto viaje —en la que se intercalan recuerdos de otros viajes anteriores— de un viajante de comercio, andaluz afincado desde niño en Madrid, que recorre, de pueblo en pueblo, una zona que se extiende desde Lucena (Córdoba) hasta Baeza (Jaén), pasando por Rute, Loja, Algarinejo, Priego de Córdoba, Alcaudete, Castro del Río, Cabra, Montilla, Montoro, Andújar, Bailén y Linares. Aunque el viajante y el viaje son de ficción, las descripciones que el autor introduce reflejan un conocimiento de primera mano de la región que describe. ¿Dónde se encuentran hoy esos intelectuales dispuestos a recorrer los pueblos de España para descubrir, no los placeres de su gastronomía, sino los sufrimientos y las luchas del pueblo? Se buscan.

El conocimiento de primera mano permite a Ferres a señalar —lo más claramente que la censura franquista podía permitir— el principal problema de Andalucía en un marco temporal sólo señalado indirectamente por un suceso: el asesinato del congoleño Patrice Lumumba (1961). Y el principal problema no es otro que el latifundismo. Un latifundismo que condena a buena parte de la rica Andalucía al monocultivo del olivar; que condena al paro durante la mayor parte del año a la población jornalera; al paro y a la emigración:

  •      “Aquí no hay ná que hacer. Ná más que olivos y olivos”.

….

  •       “Aquí el señorío se cree que lo arregla tó con dar cuatro peonás pa la cosecha. ¡Cómo quié usté que compren los jornaleros!

  •       “Si en toavía hubiera trabajo tó el año…”

  • “Casi la mitad de la gente se ha ido por ahí a ganarse la vida, a Barcelona, a Madrid, a Bilbao o al extranjero— dice otro que es patilargo y va espatarrado, escupiendo en el suelo.
  • ¿Son fincas muy grandes? Miles y miles de hectáreas.
  •  “Es la tierra que da más aceite de oliva del mundo, y una de las peor repartidas, todo está en unas pocas manos— me dice  Sánchez.”

Los jornaleros andaluces seguían siendo contratados en la plaza del pueblo, como en el siglo XIX:

  • “Para chasco bueno —dice don Mariano—, el que me llevé yo la primera vez que caí por una de estas plazas de Andalucía y vi a los grupos de hombres que estaban esperando a que los contrataran para trabajar. Me creí que era una manifestación”.

Y seguían soñando —como siempre— con la tierra, con el “reparto”:

  • “Por estos lugares todo el mundo anda tan ansioso de un trozo de campo, que la lanzá es cosa de pura imaginación; «soñaba el ciego que veía y eran las ganas que tenía»

  •   Tenían que darles tierra a los hombres sin trabajo en toda esta Andalucía.
  • Si hubiera industria…”

olivares

 La falta de actividad económica derivada del monocultivo del olivar condenaba a los pueblos a la desalentadora atonía:

  • Me dijo el hombre que en el pueblo apenas había negocio, debido a que con el tiempo lluvioso salieron pocos hombres a trabajar el campo durante el invierno y habían ganado pocos jornales. Era la historia de siempre.

… Y a los jornaleros a emigrar:

  • Mejor que en nuestro pueblo, donde sea ha de estar mejor”

  •    “A un servidor le da igual dónde caiga. El caso es trabajar y que te paguen un buen jornal— dice el mozo que va mirando por la ventanilla”.
  • No se crea que somos culos de mal asiento, lo que pasa es que hasta pa el currelo hay que irse de España. Casi toa Andalucía es igual”.
  • Por tó junto me voy. Uno no quiere ser rico, pero quiere vivir como persona. Aquí no hay más que olivos. ¿Sabe usté de árbol que diga más lo fastidiao que está un pueblo? Cuando no vea usté más que olivos alrededor…”
  • “Yo, cuando veo olivares, ya sé dónde le duele al pueblo”.

 Y pregunta, en un momento, el viajante a un jornalero que se disponía a abandonar su pueblo:

  • Si se van todos ustedes, ¿quién va a recoger la cosecha?

–          No sé. Que la cojan los ricos.

 Mientras escribo esta pequeña presentación a Tierra de olivos, veo en la televisión la noticia de que los jornaleros del SOC-SAT acaban de ocupar -simbólicamente- nuevas fincas en las provincias de Sevilla y Jaén. La cifra de paro en el primer trimestre del 2013 es —según la EPA—del 36,87%. Y la zafra del olivo ha sido este año tan mala que muchos no pueden llegar ni a las 35 peonadas que se exigen para cobrar el subsidio agrario; un subsidio que se implantó (el binonio subsidio o renta agraria-PER, ahora PROFEA) para que los ricos no tuvieran que coger ellos mismos las cosechas (por la emigración masiva los jornaleros) y para que los jornaleros se estuvieran tranquilos sin tomar las tierras; muchos de ellos, por lo visto, no llegan siquiera a reunir las 20 peonadas que se exigen este año, en atención a la especial situación que se vive en los pueblos andaluces (el Gobierno del PP tuvo que bajar a 20 la cifra mínima de peonadas necesarias para cobrar durante seis meses el subsidio o renta agraria, como una forma de disminuir un poco la tensión que se está acumulando en el Sur de España). En las décadas anteriores a la crisis, cuando el auge de lo inmobiliario, muchos jornaleros abandonaron la actividad agraria para pasar a negocios relacionados con la construcción. En pueblos como Espera (sierra de Cádiz), fueron muchos los que se dedicaron al pulimentado de suelos (de naves industriales, aparcamientos, etc.); en Guadiana del Caudillo (Vegas Bajas, Badajoz) en lo que especializaron fue en los prefabricados de pladur (placas de yeso laminadas); y lo mismo en tantos y tantos lugares. Hoy son pocas las empresas de este tipo que subsisten en los pueblos y los trabajadores expulsados de la actividad intentan encontrar de nuevo trabajo en el campo, como jornaleros que siguen siendo en el fondo. Pero el campo -por el sistema de producción latifundista (olivar y cereal) y por la mecanización de muchos regadíos (tomates, arroz, etc.)- sólo puede absorber unos pocos de ellos. Las cifras de paro, que ni siquiera en los años de bonanza dejaron de ser altas, se disparan (el paro en Espera llega en 2012 al 58%). La situación se hace cada vez mas crítica en regiones como Andalucía y Extremadura: Tierra de olivos. “Yo cuando veo olivares, ya se dónde le duele al pueblo”.

 [La obra está accesible en este blog, en la sección de Lecturas]

paro andalucia

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Oficios de cine

Másteres y cursos intensivos de cine

laRepublica.es

2006 -2016 Aniversario

Sociología crítica

Articulos y textos para debate y análisis de la realidad social

The WordPress.com Blog

The latest news on WordPress.com and the WordPress community.

A %d blogueros les gusta esto: